Supuesta "era Instagram".

Estoy harta y cansada. "Infantiles, consumistas, críticos, de moral relajada, acostumbrados a una vida de entretenimiento y de series". ¿Generalizar y meternos a todos los adolescentes en un mismo saco es realmente necesario? En lo que a mí respecta, esa frase que he sacado del artículo no va nada con mi personalidad. ¿Así ven los adultos a todos los jóvenes? A varios de nosotros nos quitan las ganas de pensar en algo mejor para nuestro país, el cual vemos cómo se va al traste, el mismo país que nuestros adultos se empeñan en fastidiar cada día más. ¿A que ya no gusta tanto generalizar? Creo que es un gran ejemplo para que empecéis a mirarnos con otros ojos y a evaluarnos uno a uno, no comparándonos entre nosotros.
No quiero vivir en un país en el que nos conformamos con lo que hay. Yo quiero más y menos. Más salidas, más oportunidades, más esperanzas. Menos corrupción, menos recortes, menos injusticias. ¿Pido demasiado? Muchos de los "de arriba" nos inducen al desánimo, a hacernos a la idea de que no podemos esperarnos tanto para nuestro futuro. Y que si queremos algo decente, mejor irnos fuera. Pues no, yo no quiero marcharme de mi país para cambiar las cosas. Yo me quedo aquí, y si no me dan las posibilidades, ya tendré la oportunidad para crearme yo mis propias posibilidades para cambiar las cosas desde dentro. Y sé que no soy la única que piensa así. ¿Seguimos siendo los adolescentes de "moral relajada"? ¿No somos luchadores? ¿Seguro? 
No somos vagos, no somos unos conformadores, no somos imbéciles. No nos lo ponen fácil, y menos aún con la cantidad de estereotipos que nos clavan. Confío en nosotros, sé que podemos hacer de España un país mejor para los jóvenes y para todos. Así que pediría, por favor y si no es molestia, que se dejase de aplicar falsas etiquetas a los millones de chicos y chicas españoles que intentamos que esto no esté del todo hundido. Ya basta. 

Y para terminar mi entrada, me gustaría explicar qué es la adolescencia. La adolescencia está llena de altibajos, de cambios, de oportunidades, de sorpresas y de emociones. Es una etapa en la cual, como define el diccionario, pasamos de la infancia a la pubertad, madurando y experimentando cambios físicos y psicológicos. Yo sé lo que es ser adolescente, y va mucho más allá de eso. Nos transformamos y nos damos cuenta de las cosas que con 9 años no podíamos procesar en nuestra mente. Pensamos en el futuro, que como he dicho antes, no nos lo presentan fácil. Nos formamos como personas, desde nuestros gustos hasta nuestros pensamientos. Todo cambia o simplemente se solidifica. 
Hablan de nosotros como la generación "nini", que ni estudiamos ni trabajamos. Otra generalización que no entiendo. Ese término es para la gente que no aspira a ser nadie en la vida, a vivir enganchados como parásitos a sus padres o familiares y salir adelante sin mover un dedo. Perdonad que me cabree, pero yo con quince años ya tengo claro que quiero trabajar y sacar yo adelante a mi familia, no al contrario. La situación adolescente para los que ahora son adultos era diferente. Antes no había los problemas que hay ahora y viceversa, lo cual me enfurece aún más cuando dicen que los jóvenes de ahora somos unos mimados y que nos vamos a quedar tontos con tanta "maquinita". Vuelvo a lo mismo de antes, no todos somos así, se empeñan en ver la parte mala y no la parte buena de lo que hacemos y avanzamos. En mi caso y en el de muchos de mis amigos, somos casi independientes, nos valemos por nosotros mismos en muchísimos aspectos de la vida cotidiana y progresamos cada día, para tener un futuro agradable y placentero. Y esto me lleva a la primera parte de este artículo, donde hablo de mi opinión sobre la España actual. Todo se enlaza, y creo que ha quedado bastante clara mi decepción ante toda esta situación.



Los valores adolescentes ni se pierden ni se destruyen, simplemente se transforman según las nuevas necesidades sociales y tecnológicas. 


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