Renta Básica Ciudadana, ¿buena idea?

El pasado miércoles 19 de marzo tuvimos la oportunidad de compartir con Esther Carrizosa Prieto, docente en la Universidad Pablo de Olavide especializada en el área del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, una charla sobre la Renta Básica Ciudadana y todos los ámbitos a los que influiría la aplicación de la misma.

En primer lugar, nos aclaró que hay tres fases: rechazo, aceptación y estupidez. Esta última es una simple pregunta: ¿por qué no lo hemos aplicado antes? El RBC se está introduciendo poco a poco en países como Suiza, Finlandia y Alaska y el fin de esta renta básica es evitar una generación perdida, otra en el caso de nuestro país. Tal y como se estructura, todo el mundo sale beneficiado y nos explicó las pautas para entender y valorar este tipo de prestación.

Lo primero es aclarar conceptos. ¿Qué es la Renta Básica Ciudadana? Bien, es una prestación económica pública(la da el Estado) a todos los ciudadanos españoles sin condicionamientos -no es necesario demostrar carencias ni se deja de cobrar al encontrar trabajo. Consistiría en una cuantía estable, no exageradamente elevada e igual para todos. Por otro lado, no debemos confundir esta clase de renta con la Renta mínima Garantizada. Ésta cumple prácticamente lo mismo, pero sí está condicionada a personas en situación de pobreza y paro. Además, no hay que confundirla con la Renta Básica Universal, pero no ese no es el tema.

Luego, Esther nos facilitó una serie de datos bastante interesantes e impactantes en ciertos casos: 1 de 5 personas están en riesgo de pobreza o son pobres directamente en nuestro país, incluso trabajando se puede ser pobre; el paro juvenil está en un 46’48% y hay más de 2 millones de parados de larga duración desde 1978... Concluimos este apartado afirmando que hay muchísimos héroes forzados por la situación que los rodea, y, en muchos casos, la exclusión, la impotencia y la frustración van cogidas de la mano para muchos españoles hoy en día.

¿Y qué será de nuestro futuro? Pues se tiene previsto que la automatización llegue al 55’3% en los próximos años. Más de la mitad de los empleos serán reemplazados por máquinas, y los que se quedan sin trabajo y se dejará de cotizar por lo tanto. A partir de ahí está en nuestras manos saber qué haremos y en qué lugar quedaremos los seres humanos, a qué nos dedicaremos.

A continuación, explicó una valoración del presente mediante una clasificación previa. Las prestaciones que existen a nivel estatal son con un fin de protección de colectivos que por una razón u otra no pueden trabajar o no tienen trabajo. Ejemplo, la jubilación y la discapacidad. Otro ejemplo sería el desempleo, donde encontramos prestaciones ordinarias(subvención por desempleo) y extraordinarias(pueden quitarlas si no cumples las condiciones: R.A.I., P.I.A., Renta Agraria...).
El problema aquí está en la cobertura que tiene. Un 58’2% sí goza de este tipo de subvenciones, pero hay un 41’8% de desempleados no protegidos por el sistema. ¿Valoración final? Las prestaciones a nivel estatal no funcionan.
Pero, ¿y a nivel autonómico? Pues obtenemos la Renta mínima Garantizada con el objetivo de satisfacer unidades de convivencia y medidas de inserción social y profesional, de forma condicionada. Los requisitos son diferentes según la comunidad autónoma, lo que causa una gran diferencia entre unas y otras, como por ejemplo en Andalucía donde el 43’2% está en riesgo de pobreza o en ella mientras que en Navarra solo hay un 13%. Conclusión: es necesario articular una prestación de garantía de recursos a nivel estatal, es decir, homogeneizar la situación.

Finalmente, se expuso la pregunta: ¿RBC o R mín. G? Ambas tienen el objetivo de luchar contra la pobreza, preservar la dignidad humana, garantizar la libertad y promover el desarrollo social de forma que la automatización sea beneficiosa para todos. Todo depende de la finalidad, pero la mejor opción será la Renta Básica Ciudadana.

Tal y como dijo en la misma charla Esther Carrizosa, “El trabajo dignifica solo si se elige y si las condiciones son razonables”. Hoy en día trabajamos por supervivencia, porque “no queda otra” y “hay que comer”, muy pocos disfrutan verdaderamente de un trabajo escogido según sus preferencias.

Por último, se nos expusieron los requisitos y los posibles “problemas” de esta prestación económica. Lo primordial es ser mayor de 18 años, se obtendría de forma individual hasta la muerte y sólo sería apto para personas residentes en el país entre 5-10 años. Sería una cuantía moderada, incompatible con otras prestaciones como la maternidad, la incapacidad, la jubilación... Otro problema que se expuso fue el efecto llamada y la financiación del mismo.

En conclusión, es una idea bien pensada y estructurada que no se lleva a la práctica, seguiremos en la fase de rechazo hasta que alguien la consiga llevar a cabo y se vean los grandes resultados que puede generar.

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